La entrada de hoy va dirigida a todos aquellos profesores que tienen un alumno con dislexia en el aula. En ella vais a encontrar consejos y situaciones a tener en cuenta, ya sea dentro o fuera del aula. Estos consejos también resultan importantes para las familias y todas aquellas personas que se rodean con personas con esta dificultad de aprendizaje.
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Haga saber al niño que se interesa por él y que desea ayudarle. Él se siente inseguro con las reacciones del profesor.
Establezca criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda entender, sabiendo que realizar un trabajo sin errores puede quedar fuera de sus posibilidades. Evalúe sus progresos en comparación con él mismo, con su nivel inicial, no con el novel de los demás en sus áreas deficitarias. Ayúdele en los trabajos, en las áreas que necesita mejorar.
Dele atención individualizada siempre que sea posible. Hágale saber que puede preguntar sobre lo que no comprenda.
Coloque al estudiante cerca del profesor, de la pizarra, o en el área de trabajo y lejos de los ruidos, materiales u objetos que le pueden distraer.
Fomentar el uso de agendas o calendarios de trabajo. Los estudiantes pueden utilizar los calendarios para registrar las fechas de entrega de los deberes o de los exámenes. Pueden ir anotando en las agendas las lecciones explicadas en el aula y por que parte van.
Asegúrese de que entiende las tareas, pues a menudo no las comprenderá. Divide las lecciones en partes y compruebe, paso a paso, que las comprende.
La información nueva, debe repetírsela más de una vez, debido a su problema de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de atención.
Puede requerir más practica que un estudiante normal para dominar una nueva técnica.
Necesitará ayuda para relacionarlos conceptos nuevos con la experiencia previa.
Dele tiempo: para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo. Si no hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones para mostrarle sus conocimientos. En especial para copiar de la pizarra y tomar apuntes.
Proporcionar una copia de los apuntes de la lección para poder tomar notas durante las explicaciones.
Es importante el uso de tamaños de fuente más grandes y aumentar el espaciamiento de secciones.
Combinar la información verbal y visual a la vez.
Escribir los puntos clave o palabras en la pizarra antes de la explicación.
Utilizar explicaciones mnemónicas.
Alguien puede ayudarles leyéndole el material de estudio y en especial los exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones oralmente. Si lee para obtener información o para practicar, tiene que hacerlo en libros que estén al nivel de su aptitud lectora en cada momento. Tiene una dificultad tan real como un niño ciego, del que no se espera que obtenga información de un texto escrito normal. Algunos niños pueden leer un pasaje correctamente en voz alta, y aún así no comprender el significado del texto.
Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura. Hacerle notar sólo aquellos sobre los que se está trabajando en cada momento.
Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa y darle más tiempo para terminarlos.
Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que a los demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás. Procurarle un trabajo más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo.
Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar de señalar aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance. Hay que elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible.
Es fundamental ser consciente de la necesidad que tiene de que se desarrolle su autoestima. Hay que darles oportunidades de que hagan aportaciones a la clase. Evite compararle con otros alumnos en términos negativos (así es como a veces se consigue que se conviertan en caracteriales. No hacer jamás chistes sobre sus dificultades. No hacerles leer en voz alta en público contra su voluntad. Es una buena medida el encontrar algo en que el niño sea especialmente bueno y desarrollar su autoestima mediante el estímulo del éxito.
Hay que considerar la posibilidad, como se ha dicho antes, de evaluarle con respecto a sus propios esfuerzos y logros, en vez de evaluarle respecto de los otros alumnos de la clase. (es la misma filosofía de las adaptaciones curriculares). El sentimiento de obtener éxito lleva al éxito. El fracaso conduce al fracaso.
Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los instrumentos alternativosa la lectura y escritura que estén a nuestro alcance: calculadoras, magnetófonos, tabletas, lectores electrónicos, diccionarios, ortografía texto para los programas de voz, audio libros, y más pueden ser herramientas útiles.
Haga saber al niño que se interesa por él y que desea ayudarle. Él se siente inseguro con las reacciones del profesor.
Establezca criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda entender, sabiendo que realizar un trabajo sin errores puede quedar fuera de sus posibilidades. Evalúe sus progresos en comparación con él mismo, con su nivel inicial, no con el novel de los demás en sus áreas deficitarias. Ayúdele en los trabajos, en las áreas que necesita mejorar.
Dele atención individualizada siempre que sea posible. Hágale saber que puede preguntar sobre lo que no comprenda.
Coloque al estudiante cerca del profesor, de la pizarra, o en el área de trabajo y lejos de los ruidos, materiales u objetos que le pueden distraer.
Fomentar el uso de agendas o calendarios de trabajo. Los estudiantes pueden utilizar los calendarios para registrar las fechas de entrega de los deberes o de los exámenes. Pueden ir anotando en las agendas las lecciones explicadas en el aula y por que parte van.
Asegúrese de que entiende las tareas, pues a menudo no las comprenderá. Divide las lecciones en partes y compruebe, paso a paso, que las comprende.
La información nueva, debe repetírsela más de una vez, debido a su problema de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de atención.
Puede requerir más practica que un estudiante normal para dominar una nueva técnica.
Necesitará ayuda para relacionarlos conceptos nuevos con la experiencia previa.
Dele tiempo: para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo. Si no hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones para mostrarle sus conocimientos. En especial para copiar de la pizarra y tomar apuntes.
Proporcionar una copia de los apuntes de la lección para poder tomar notas durante las explicaciones.
Es importante el uso de tamaños de fuente más grandes y aumentar el espaciamiento de secciones.
Combinar la información verbal y visual a la vez.
Escribir los puntos clave o palabras en la pizarra antes de la explicación.
Utilizar explicaciones mnemónicas.
Alguien puede ayudarles leyéndole el material de estudio y en especial los exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones oralmente. Si lee para obtener información o para practicar, tiene que hacerlo en libros que estén al nivel de su aptitud lectora en cada momento. Tiene una dificultad tan real como un niño ciego, del que no se espera que obtenga información de un texto escrito normal. Algunos niños pueden leer un pasaje correctamente en voz alta, y aún así no comprender el significado del texto.
Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura. Hacerle notar sólo aquellos sobre los que se está trabajando en cada momento.
Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa y darle más tiempo para terminarlos.
Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que a los demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás. Procurarle un trabajo más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo.
Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar de señalar aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance. Hay que elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible.
Es fundamental ser consciente de la necesidad que tiene de que se desarrolle su autoestima. Hay que darles oportunidades de que hagan aportaciones a la clase. Evite compararle con otros alumnos en términos negativos (así es como a veces se consigue que se conviertan en caracteriales. No hacer jamás chistes sobre sus dificultades. No hacerles leer en voz alta en público contra su voluntad. Es una buena medida el encontrar algo en que el niño sea especialmente bueno y desarrollar su autoestima mediante el estímulo del éxito.
Hay que considerar la posibilidad, como se ha dicho antes, de evaluarle con respecto a sus propios esfuerzos y logros, en vez de evaluarle respecto de los otros alumnos de la clase. (es la misma filosofía de las adaptaciones curriculares). El sentimiento de obtener éxito lleva al éxito. El fracaso conduce al fracaso.
Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los instrumentos alternativosa la lectura y escritura que estén a nuestro alcance: calculadoras, magnetófonos, tabletas, lectores electrónicos, diccionarios, ortografía texto para los programas de voz, audio libros, y más pueden ser herramientas útiles.
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